VOLVER

     MARIO SIMANCAS, nacido en Bilbao, criado en San Sebastián y morador de la ciudad fronteriza de Irun, empezó con la pintura a los 3 años, dejando las huellas de sus  manos y dedos por todas las paredes de su casa para la posteridad, y para lo policía, hasta que su madre dijo:

    ¡Aquí ya no pintas nada!!! A partir de ese momento su familia lo desheredó y lo abandonó a su suerte en este mundo.

    Es tan inteligente que decidió hacerse actor para vivir… así que trabajó de camarero, de canguro, de vago y, por fin, pudo hacer su sueño realidad.

    Mario canta, baila y  toca la guitarra como si nunca lo hubiese hecho… de hecho, no lo ha hecho nunca, pero incomprensiblemente, lo hace.